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Tarados!!! Diario de un Montijano

Crítica Social

¡Que pais esta España!

 

Los que no tenemos una mente tan brillante, al menos no tanto como los legisladores, tenemos que conformarnos con lanzar preguntas de contenido escueto y simple. Después solo queda esperar a que algún erudito del derecho o la política social nos despeje de dudas y tranquilice el desasosiego que produce la incomprensión crónica.

Leía en un suplemento dominical las tropelías que una banda de rumanos practicaba a diario por las calles del centro de Madrid. En cuestión me llamó la atención la escasa contundencia que muestra nuestro “Sistema” para combatir el robo. Resulta que si pillan a un tipo o tipa tras haber sustraído una cantidad que no sobrepasa los 400 Euros, ni siquiera pasa por los calabazos, pues se considera una falta leve. Ahora bien, y aquí viene el argumento de mi pregunta, si un trabajador autónomo,  que incluso puede ser la víctima de uno de estos robos, es sorprendido por el Estado con un par de recibos del Seguro Social sin pagar, ya sea por retraso justificado o injustificado, inmediatamente es amenazado con el embargo de sus cuentas bancarias y su vivienda, y todo ellos sin juicio previo. ¿Estoy exagerando o nuestro sistema de derecho es poco menos que una broma de mal gusto?

 

Soluciones escalofriantes!!!

 


A veces el dinero no llega para hacer frente a todos los gastos, y es entonces cuando hay que iniciar recortes. Es una regla básica, tanto para una familia como para un país.

Ahora quiero que presten atención a lo que le ocurrió a una familia que yo conozco: Padre, Madre y cuatro hijos. Padre queda en paro. Madre no trabaja pues decidió en su día quedarse en casa para cuidar a los niños. Ahora no  pueden pagar la hipoteca, ni el coche carísimo que tienen aparcado en la puerta, ni pueden comer jamón a diario, y han de cuidar de no abusar en el consumo de fruta. Tampoco les llega para pagar Internet, ni la tele por cable. En fin, que hay que iniciar recortes. Se reúnen Padre y Madre frente a un café y una libreta. Anotan y anotan, hasta que por fin creen haber encontrado una solución. Podrán mantener el coche caro y seguir pagando la tele por cable (evidentes lujos innecesarios) si dejan de alimentar y mantener a uno de sus hijos.  No quieren bajar su nivel de vida, no quieren dejar de comer jamón, ni dejar de navegar por Internet, ni por supuesto quieren renunciar a las vacaciones en Costa Rica. La única forma, pues, no pasa por reducir los gastos parciales de cada individuo, si no asfixiando hasta la muerte a uno de ellos y así tener más para repartir. ¡SOLUCIONADO!

¿Qué si al final lo hicieron? ¿Qué son unos criminales? Bueno, quizá, si fueran personas reales, claro está. La broma viene al caso para que ahora reflexionen sobre lo que está haciendo nuestro gobierno con el gremio de los autónomos. No solo descuida la protección básica de nuestra forma de vida, inflando con impuestos brutales nuestro beneficios y dejándonos indefensos ante los abusos de la banca, si no que ha decidido retrasar el subsidio por “Paro” hasta pasados el 2011; subsidio que disfrutan desde los primeros años de la democracia todos los ciudadanos españoles menos nosotros, los autónomos, y que ahora parecían querer incluir en nuestros exiguos derechos sociales. Vamos, que el gobierno se ha sentado en una mesa con la libreta en la mano y ha dicho ¿a que niño dejamos morir?

 

¿Arte Contemporaneo?

¿Arte Contemporaneo?

Desde que el “artista” Barceló inauguró la sala de la alianza de civilizaciones con su peculiar obra del “Mar Invertido”, he tenido la oportunidad de discutir y analizar con familiares y amigos sobre la definición de lo que “es” o “no es” arte.

Personalmente creo que lo que Barceló ha plasmado sobre el techo de una de las salas de la sede central de la ONU es una burla al buen gusto y al talento artístico. Es importante recalcar que esta es una opinión personal, como lo es la de aquellos que adoran y elogian la obra. Lo curioso y paradójico  es que a pesar de que yo no soy ningún erudito en pintura o escultura, mi opinión personal define la obra de Barceló con la misma precisión que la de los más entendidos. Para ellos es una maravilla y para mí es una cagada brutal. ¿Qué como es posible que estas dos opiniones tan dispares definan la obra con total precisión? Pues precisamente basándome en las tesis de los defensores del arte contemporáneo. He tenido que oír, en defensa de la abstracción y la creatividad anárquica, que la calidad técnica en el arte ha dejado de tener un valor añadido en la valoración global de la obra. _¿ehhhhhhhh….? me dije_ Entonces ¿que diantres es lo que proporciona valor añadido al trabajo del artista? ¿Quizá la firma, quizá el estado de embriaguez del visualizador, quizá las modas puntuales de nuestros gustos? Los defensores de obras abstractas como la de Barceló blanden el argumento de que la nueva definición de arte ha apartado la técnica como requisito sustancial del trabajo, para ser sustituida por la anarquía total en los movimientos y disciplinas artísticas. Vamos, que si usted decide definir como arte musical el cuesco que se tira por la mañana, pues solo necesita un buen padrino que lo venda como tal.  Y digo yo que a nivel personal, dentro del ámbito privado, nada tengo que objetar hacia los gustos individuales. Vamos, que  si usted decide pagar mil millones por dos rayas cruzadas sobre un lienzo blanco con la firma de Miró debajo, su problema es. Pero cuando utilizamos fondos públicos, dinero del contribuyente, (en concreto 6 millones de Euros en minuta para Barceló) el arte que se compra con ese dinero debe estar avalada por calidades técnicas indisolubles, inmortales y duraderas que van más allá de las simples modas populares.  Si el arte la definimos como una actividad creativa humana capaz de hacer vibrar los sentidos y el alma del receptor, la técnica es siempre una garantía. Pueden pasar mil años, y la técnica seguirá siendo un valor añadido indisoluble. Cosa que no podemos decir de las nuevas tendencias anárquicas y caprichosas de los artistas subvencionados con fondos públicos y relegados a su propia paranoia creativa; una forma de trabajo perecedera y con una falta de talento más que evidente. Y recuerden aquellos a los que no les guste esta última definición que para sustentarla me baso en la misma prima que ellos para decir que un manchurrón rojo contra la pared es “arte”; la pura y dura anarquía creativa que permite que un mediocre intelectual se convierta en millonario.