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Tarados!!! Diario de un Montijano

¿Arte Contemporaneo?

¿Arte Contemporaneo?

Desde que el “artista” Barceló inauguró la sala de la alianza de civilizaciones con su peculiar obra del “Mar Invertido”, he tenido la oportunidad de discutir y analizar con familiares y amigos sobre la definición de lo que “es” o “no es” arte.

Personalmente creo que lo que Barceló ha plasmado sobre el techo de una de las salas de la sede central de la ONU es una burla al buen gusto y al talento artístico. Es importante recalcar que esta es una opinión personal, como lo es la de aquellos que adoran y elogian la obra. Lo curioso y paradójico  es que a pesar de que yo no soy ningún erudito en pintura o escultura, mi opinión personal define la obra de Barceló con la misma precisión que la de los más entendidos. Para ellos es una maravilla y para mí es una cagada brutal. ¿Qué como es posible que estas dos opiniones tan dispares definan la obra con total precisión? Pues precisamente basándome en las tesis de los defensores del arte contemporáneo. He tenido que oír, en defensa de la abstracción y la creatividad anárquica, que la calidad técnica en el arte ha dejado de tener un valor añadido en la valoración global de la obra. _¿ehhhhhhhh….? me dije_ Entonces ¿que diantres es lo que proporciona valor añadido al trabajo del artista? ¿Quizá la firma, quizá el estado de embriaguez del visualizador, quizá las modas puntuales de nuestros gustos? Los defensores de obras abstractas como la de Barceló blanden el argumento de que la nueva definición de arte ha apartado la técnica como requisito sustancial del trabajo, para ser sustituida por la anarquía total en los movimientos y disciplinas artísticas. Vamos, que si usted decide definir como arte musical el cuesco que se tira por la mañana, pues solo necesita un buen padrino que lo venda como tal.  Y digo yo que a nivel personal, dentro del ámbito privado, nada tengo que objetar hacia los gustos individuales. Vamos, que  si usted decide pagar mil millones por dos rayas cruzadas sobre un lienzo blanco con la firma de Miró debajo, su problema es. Pero cuando utilizamos fondos públicos, dinero del contribuyente, (en concreto 6 millones de Euros en minuta para Barceló) el arte que se compra con ese dinero debe estar avalada por calidades técnicas indisolubles, inmortales y duraderas que van más allá de las simples modas populares.  Si el arte la definimos como una actividad creativa humana capaz de hacer vibrar los sentidos y el alma del receptor, la técnica es siempre una garantía. Pueden pasar mil años, y la técnica seguirá siendo un valor añadido indisoluble. Cosa que no podemos decir de las nuevas tendencias anárquicas y caprichosas de los artistas subvencionados con fondos públicos y relegados a su propia paranoia creativa; una forma de trabajo perecedera y con una falta de talento más que evidente. Y recuerden aquellos a los que no les guste esta última definición que para sustentarla me baso en la misma prima que ellos para decir que un manchurrón rojo contra la pared es “arte”; la pura y dura anarquía creativa que permite que un mediocre intelectual se convierta en millonario.

1 comentario

Eduard -

Si te preocupa el dinero del contribuyente imvertido en pbras intútiles como el AVE en Castilla la Mancha